Una historia escrita a muchas manos.

Todo comenzó con un padre y un hijo, un viaje entre países y la voluntad de dignificar un oficio. Pero esa fue solo la primera piedra.

La historia de Oro Constructores no es solo la nuestra. Es la suma de cada maestro albañil, carpintero y especialista que se ha unido a este camino compartiendo una misma obsesión: la excelencia.

Pasamos de ser una familia a ser un movimiento. Aquí recopilamos los capítulos de cómo forjamos nuestra identidad y las historias de los profesionales que hoy hacen que esta marca valga oro.

Nuestra Historia

El Peso Real.

Hay cosas que no se aprenden en una escuela. Se aprenden cargando sacos de cemento. Se aprenden pegando ladrillos bajo el sol. Se aprenden construyendo tu propia casa con tus manos para darle un techo a tu familia.

El Aprendiz y el Arquitecto.

Decidí que no quería heredar una empresa. Quería construir los cimientos para que mi papá, y otros como él, pudieran trabajar con la dignidad y el reconocimiento que merecen.

De O.R.S. a ORO.

Lo que empezó como un juego de iniciales y un acrónimo familiar, se convirtió en una revelación cuando los clientes y conocidos empezaron a llamarlo simplemente ORO.

Constructores que Valen Oro.

En la construcción, el valor no está en la maquinaria ni en los materiales. Está en las manos que los trabajan.

Una Visión de Ecosistema.

Buscamos crear un ecosistema circular. Un lugar donde la construcción sea accesible para el cliente y justa para el profesional. Donde se integra la experiencia de décadas con la visión estratégica de una nueva generación.

El Legado Inverso.

Normalmente, un padre construye un legado para dejárselo a su hijo. Aquí, la historia es diferente. Este es el esfuerzo de un hijo construyendo una marca para que su padre —y muchos otros maestros— tengan un legado propio.